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Rara avis

[13/04/2006 - Madrid]

libro: Ciudad propia. Poesía autorizada
autor: Francisco Ferrer Lerín
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«Olvidaron mi acento. / Borrada la an­dadura / quemaron mi nombre», así termina el segundo libro de Francis­co Ferrer Lerín (Barcelona, 1942), sin duda uno de los poetas más origina­les y «problemáticos» de la segunda mitad del siglo XX. Su dilatado silen­cio a partir de 1971 —sólo roto en 1987 por la publicación de su tercer y últi­mo libro de poemas y en 2005 por la aparición de su novela Níquel— y su temprano apartamiento del mundo literario para dedicarse a una de sus principales obsesiones, la ornitología, y en particular la defensa de las gran­des especies necrófagas peninsula­res en peligro de extinción (la otra ob­sesión era el póquer, con el que se ga­naba la vida), acabaron por conver­tirlo en una rareza y en una leyenda.
 
Considerado por el propio Gimfe­rrer, de fue amigo en los co­mienzos de su trayectoria literaria, como un «pionero y fundador» —aun­que no fuera luego incluido en la fa­mosa antología de Castellet— del «ala extrema de la escritura novísima», es también, en opinión de Carlos Jimé­nez Arribas, uno de los principales cul­tivadores y renovadores del poema en prosa en los años sesenta y se­tenta.
 
Ciudad propia. Poesía autorizada nos ofrece los tres libros de poesía publicados por el autor (el primero, con algunos recortes y supresiones), y desde hace tiempo inaccesibles pa­ra el lector, con sus prólogos origina­les (de José Corredor Matheos, Pedro y Pere Gimferrer, respectivamente), más una muestra de sus «Poemas no recogidos en libro e inéditos».
 
FANTASÍA Y VERSO LARGO
De las condiciones humanas (1964) recoge poemas escritos en 1962. Se trata de un libro breve en el que se anticipan algunos aspectos fundamentales de lo que luego será la poética novísi­ma: el culturalismo, el aprovecha­miento de lo camp, la herencia su­rrealista y la incorporación de mo­delos extranjeros, como la escritura de Perse o Pound. También destaca su propensión a la fantasía yal ver­so largo, que muy pronto le llevará al poema en prosa.
 
La hora oval (1971) es, en realidad, una muestra antológica de toda la poesía escrita por Ferrer Lerín entre 1960 y 1970; de hecho, cada sección se corresponde con un año de escri­tura. «Quizá el conocimiento de su existencia —escribía Gimferrer en el prólogo— haga parecer menos nuevas algunas cosas que han aparecido des­pués en la poesía española». Su escritura es, en efecto, de una gran ra­dicalidad, tanto en los temas (véase, por ejemplo, la presencia obsesiva del motivo del «crimen») como en las for­mas. De gran interés son, a este res­pecto, los textos en prosa, que, si bien en muchos casos pueden leerse co­mo narraciones breves, adquieren un mayor sentido y toda su capacidad renovadora leídos como poemas, tal y como plantea Jiménez Arribas. Por otra parte, encontramos propuestas en verso tan sugerentes como ésta: «Luchar contra el anquilosamiento de las palabras / moverlas disponiendo nuevas mallas sacudir la estructura del poema / despertarlo» («Tzara»).
 
Aunque publicado en 1987, Cónsul incluye poemas fechados entre 1964 y 1973, aunque la mayoría son pos­teriores a 1970. Con él culmina, sin duda, la trayectoria poética de Ferrer Lerín, que, por otro lado, ha ido evo­lucionando hacia una mayor conten­ción y rehumanización, sin renunciar, eso sí, a la conquista de nuevos te­rritorios para la poesía ni a su afán re­novador y experimentador. «La hon­da expansiva de una explosión verbal como la que presenciamos en estos textos —explica de nuevo Gimferrer­ pedía el silencio, el puro vaciado de expresión y sonido, a modo de desti­no natural, por la simple ley del equi­librio». Por último, esta edición res­cata algunos poemas inéditos de los años sesenta y primera mitad de los setenta, y ofrece, como primicia, di­versos textos pertenecientes ya a la década en la que ahora nos encon­tramos. En ellos, se observa que Fe­rrer Lerín se inclina ahora por el ver­so corto, sin abandonar por ello el cul­tivo del poema en prosa, e intenta abrir su poesía a nuevos tonos, vías y temáticas («Hablo / de familias co­mo la mía que / todo lo deben al amor / por la aventura y / al temor / a mo­lestar, al amplio, / desconsiderado / y cruel / temor a caer / en el ridícu­lo»).
 
La edición se completa con una in­teresante «Historia de los poemas», a cargo del autor, y una nota biográ­fica preparada por otro de sus admi­radores y estudiosos, Javier Ozón Gó­rriz. He aquí, pues, un libro que recu­pera y hace accesible, en una edición modélica, la obra de un poeta que, en­tre otras cosas, había sido engullido por su propia leyenda y que ahora vuelve a cobrar vigencia, como una forma de escritura radicalmente dis­tinta y alternativa a la que ha predo­minado en estos últimos veinte años. Desde luego, una rara avis.


Luis García Jambrina
ABCD las artes y las letras

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